"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura

viernes, 28 de noviembre de 2008

miércoles, 26 de noviembre de 2008

WANTED




Yolanda y Pedro

Solían sentarse bajo la frondosa higuera que sembraron a la vera de su casa cuando nació el primer hijo. Allí se cobijaban, bajo su sombra, de las tórridas tardes del verano murciano. Yolanda planchaba pañales y camisas y Pedro, torso desnudo, limpiaba sus herramientas para empezar a trabajar en la huerta cuando amainara el sol. Y hablaban, soñaban el futuro para sus vidas. Porque cuando se vive como vivía Pedro, con las manos enterradas en la tierra para desenterrar el hoy, sólo se puede soñar con el mañana. Recuerdo a Pedro, muy temprano con olor a jabón sin perfume, con la cara fresca y su bastón, caminando por el sendero hacia el monte, mientras Yolanda preparaba el fuego donde se haría el desayuno. Salía, como queriendo convencerse que el cielo estaba en su lugar, con la cabeza alta y la mirada extendida. De vez en cuando se agachaba y recogía florecillas silvestres con las que iba haciendo un ramo que parecía un arco iris en sus manos. Y olía su perfume, para asegurarse de los buenos aromas. Sonreía, era un hombre pleno. Cuando regresaba miraba el camino que dejaba tras de sí, intentando fotografiarlo con sus ojos. Tal vez para justificar que sus pasos hacían más suyo el paisaje. La casa olía a leña cuando él regresaba. En la mesa cubierta con el viejo mantel, que Yolanda remendaba para conservarlo, el café ya estaba servido. Las tostada hechas con pan sobrante y las mermeladas, en las que casi podían advertirse las huellas de las curtidas manos de Yolanda, que en amaneceres desnudaba las pieles de los frutos que recogían del huerto, quitándole horas al sueño y al placer, ya le estaban esperando. Yolanda también le esperaba con olor a perfume de azahar que compraba en el mercadillo del pueblo. Y él llegaba, todos los días y como parte de un ritual, con las manos por detrás de la espalda. Escondiendo su ramo de florecillas frescas y con un tímido gesto, de orgulloso respeto, cogía a su mujer por las mejillas y le entregaba su regalo. Así empezaban todos los días de Yolanda y Pedro. Menos aquella mañana en la que el cartero del pueblo les trajo una carta del ayuntamiento que al abrirla, hizo que Pedro exclamara:¡Válgame Dios, esto mata a mi Yolanda!. Y ya no hubo tiempo para sueños, ni futuro, ni flores del campo en el botellón de vidrio que adornaba la sencilla mesa. Y ellos empezaron a conocer palabras teñidas de dolor en los despachos. Expropiación, ¿qué es eso? preguntó Yolanda. No conocía esa palabra, ni su significado. Y lo que Pedro intentaba ocultarle se lo explicaron unos funcionarios. Y ella sólo entendió que les robaban el alma, que se quedaba vacía de tiempos vividos, sin la sombra de su higuera, sin sus florecillas, sin los frutos de su huerto, sin sus amaneceres y sus ilusiones. Y Yolanda enfermó sin enfermedad alguna. La medicina no halló diagnóstico para su enfermedad. Esta mañana a los 80 años ha muerto de pena.

Texto e ilustración:Beatriz




lunes, 24 de noviembre de 2008

HOY TENÍA GANAS DE VESTIRME DE VERDE


Hoy tenía ganas de salir a la calle y vestirme distinta, cambiar de peinado y oler a colonia fresca. Y entonces busqué en aquel armario en el que aún guardaba antiguos vestidos de mamá. Quería encontrar uno de color verde, cómo el de las ramas de los cerezos en primavera, cuando aún no han echado sus frutos. Y mientras removía en los altillos de aquel viejo ropero, apareció una caja de fina madera atada con una cinta de raso. La caja había pertenecido a mamá. Allí solía guardar todo lo que ella pensaba que en algún momento de mi vida me sería útil. Desaté el lazo de raso que la envolvía y con una lentitud que acariciaba la textura de aquella caja la abrí. Fui descubriendo, poco a poco el mundo que mi madre había guardado para mí. Encontré viejas tarjetas de navidades que habían sido entrañables, fotos de viaje en las que aun reíamos todos juntos, una carta de aquel muchacho del que ya no recuerdo su nombre y sonreí al leerla,” Te quiero hasta el fin del mundo”, decía. Pero no tenía firma, supongo que por temor a ser descubierto. Oscuridades de aquellas adolescencias, pensé. También estaban allí mis primeros garabatos escritos en aquel cuaderno de hojas lisas en donde las casi ilegibles palabras parecían escritas en distintos peldaños de una escalera invisible. Las letras subían y bajaban en un desesperado esfuerzo por decir algo. Tal vez en la infancia la vida no sea tan horizontal, me dije. Los recuerdos se me fueron dibujando en la retina. Estaba llena de colores y de olores, de gélidas mañanas con olor a pan tostado, de días de lluvias y de pies mojados, de zapatos rotos difíciles de reemplazar, de miradas que ya están cerradas ...y cerré la caja. No encontré el vestido que buscaba, pero esta mañana antes de salir he recogido mi pelo con el viejo lazo de color verde que durante tantos años mantuvo encerrado nuestros momentos. Y me perfumé con una colonia que huele a cerezas recién cortadas. Hoy me veo distinta. ¿Verdad que es bonito el color verde?


TEXTO:Beatriz



domingo, 23 de noviembre de 2008

LEJANÍA

Un instante para un tiempo




POEMA:BEATRIZ

sábado, 22 de noviembre de 2008

DESNUDA SOLEDAD


A Carmen, la abuela que vivió con espacios vacíos

Ella
alma,
sin tiempo.
Encogida en esperas
en noches de silencio.
Sola,
sin espacios.
Refugiada en su llanto
dolida de ausencias.
Desnuda,
sin vida.
Caminando en su cuerpo
ausente de manos...
... ella esperaba.

El
piel,
sin huellas.
Marcando calendarios
con soles diferentes...
... el no llegaba.

Ellos.
¿acaso eran ellos
en amaneceres distintos
y distantes humedades?
...y nunca se encontraron.

Y tan solo eran...
Llanura de raíces muertas,
trigo al sol segado,
seco cauce del río
sin lágrimas de sauces.
Amar, verbo no conjugado
Amor, impropio sustantivo.

Texto: Beatriz
Imagen:Google

miércoles, 19 de noviembre de 2008

UN RAMILLETE DE PENSAMIENTOS



1
Al tiempo como al camino, hay que llenarlo de pasos.

2
Existen palabras escritas que, al leerlas, tenemos la sensación que están dibujadas con nuestra sangre. Y entonces nuestro cuerpo se estremece y nuestra imaginación se apodera del mensaje tratando de descifrar el código como si fuésemos su destinatario. Tal vez allí radique la finalidad oculta del escritor. La exacta sincronía entre el transmisor, que se desprende de las palabras y el receptor, que las hace suyas.

3
Si el cuerpo enferma, el alma reacciona. Si es el alma la que padece, el cuerpo se desvanece.

4
Una verdad a media es como una manzana demasiado madura cortada por la mitad. Existe el riesgo que aparezca el gusano que la corroe por dentro.

5
Si me entregas tu cuerpo acompañarás mis tiempos. Si me das poesía compartirás mi alma.

6
¿No es acaso cobarde la actitud de la sombra que en el lecho del enfermo desaparece, en la caída del cuerpo se encoge y en la soledad de la noche no nos acompaña?

7
¿Tal vez pretendamos adjudicarnos su creación cuando decimos, “hagamos el amor”?

8
Epitafio:
Busco lugar en donde pueda habitar mi alma. Me urge. Con contrato indefinido y un único requisito: buenas vistas al infinito.

9
Si desde que nacemos tenemos la obligación de cumplir años reivindiquemos el derecho de que los años ”cumplan” con nosotros.

10
No me pidas que te recuerde cuando aun no he comenzado a olvidarte.

11
Eduquemos las caricias y aprenderemos a encontrar la piel.

12
Dejemos que la madurez se nos desgaste con el roce de las ilusiones.



texto:Beatriz
ilustración: "Pensamientos"-oleo sobre lienzo
Chus Pérez de Castro

martes, 18 de noviembre de 2008

Feliz Cumpleaños Mickey Mousse



Gracias viejo ratón con infancias eternas.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El sueño


Noche de sueño

Esta noche he tenido un sueño, y como pasa casi siempre en los sueños los tiempos se invierten. El protagonista era mi cuerpo. Yo que venía del pasado. Debía concursar en una carrera a través de un invisible camino. Tenía la extraña sensación de que todo lo estaba observando desde algún lugar muy alto. Para mí no había camino, sólo había una meta final. Comencé a correr. El no saber por donde iba me provocaba angustia. A ello se sumaba que mi contrincante en la competición era mi propia sombra, a la que nunca podía adelantar y que me obligaba a un desesperado esfuerzo físico. Ella no sólo me adelantaba, sino que, también pensaba por mí las estrategias de la carrera. En la imagen del sueño mi sombra era el futuro y mi cuerpo, yo, el pasado. Me incomodaba ir siempre por detrás. Ella también sabía que yo desconocía el trayecto del camino, con lo cual mi derrota era evidente. Al final del sueño, creyéndome vencida, mi cuerpo se detuvo en el presente y giró sobre sus pasos. Todo lo invisible se hizo visible. Y vi el camino. En el se dibujaban las luces que el sol reflejaba a través del follaje de los árboles, y lo reconocí. Mi cuerpo se desplazaba con lentitud disfrutando de lo reconocido y la sombra fue quedándose en el pasado. Me giré y la vi, alargada y oscura. Al despertar tuve la maravillosa sensación de haberle ganado tiempo al futuro.


Beatriz-12-11-08

lunes, 10 de noviembre de 2008

Joan Baptista Humet, tu tiempo a contratiempo

Clara, una canción...

...y un poema

Mujeres mendigas

Mujeres mendigas (sucias, blancas)
dan vueltas al espacio sideral
juegan con las estrellas
cual si fueran duraznos
o pelotitas de ping pong
arremolinan sistemas solares
besan a los moluscos voladores
y hacen el amor con sus tripulantes,
estupefactos, imbéciles.
Luego se retiran (muy llenas)
desnudas, inmóviles,
danzando en sánscrito...
…Una rosa muy roja
nace
en el fondo de un agujero
de un precipicio vacío
.Se inquieta una voz
nos piden aire,
¡nos piden aire cariño!
Entonces la calma
vuelve a la jaula
con la surtidora de caricias,
y amaneceres fluviales.
Carlos Saavedra

miércoles, 5 de noviembre de 2008

MUJER SIN ESPEJOS

Para todas y cada una de aquellas mujeres a quienes les han vaciado el alma.

video

lunes, 3 de noviembre de 2008

FRAGILIDAD


“La dicha es una obra de arte: el menor error la quebranta, el menor titubeo la altera, la menor pesadez la desluce, la menor tontería la embrutece”.
de :Memorias de Adriano-MARGUERITE YOUCENAR