
Una hoja del calendario se ha desprendido del resto de los días. La débil brisa de una estación incipiente la arrastra a contratiempo. Un niño de bata blanca y mochila somnolienta la acaricia con sus pies a horas tempranas.
La acera no la reconoce. La deja transcurrir. Ella sigue dando volteretas a los segundos que le suceden.
Un anciano de lento transitar la empuja con su bastón. Entonces levita jugando con el aire.
Un trasnochado romántico hace sonar un saxofón en una esquina y el resoplo le pone música a su vuelo.
Y Abril, la hoja, baila. Hasta que la gravedad, implacable, la atrae.
La rama de un álamo solidario deja caer una hoja seca con ternuras de otoño para mimarla en su descenso y un charco le hace guiños llamándola para arroparla .
Ella se deja querer mientras su piel envejece y envuelve entre sus arrugas una fecha señalada con tinta roja. ¿ Un instante, una cita, un recuerdo ?
Un secreto, acaso, que se pierde con Abril.
La acera no la reconoce. La deja transcurrir. Ella sigue dando volteretas a los segundos que le suceden.
Un anciano de lento transitar la empuja con su bastón. Entonces levita jugando con el aire.
Un trasnochado romántico hace sonar un saxofón en una esquina y el resoplo le pone música a su vuelo.
Y Abril, la hoja, baila. Hasta que la gravedad, implacable, la atrae.
La rama de un álamo solidario deja caer una hoja seca con ternuras de otoño para mimarla en su descenso y un charco le hace guiños llamándola para arroparla .
Ella se deja querer mientras su piel envejece y envuelve entre sus arrugas una fecha señalada con tinta roja. ¿ Un instante, una cita, un recuerdo ?
Un secreto, acaso, que se pierde con Abril.
Nota.: Palabras de otro tiempo, en otro lugar. Las estaciones son eternas viajeras.




