"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura

lunes, 11 de enero de 2010

CANCIÓN DE CUNA PARA TU ETERNA NOCHE

Duérmete ya hombre de larga andadura
deja que te cante mi canción de cuna
que los grillos tienen ya su partitura
y un violín afina su cuerda en la luna.
Duérmete ya hombre, no escuches mi llanto
deja que la música guíe tu partida
que mañana el trigo dará luces de oro
y tu eterna noche no será una herida.
Duérmete ya hombre, tu trayecto es largo
deja que las nubes mimen tu figura
que frágiles duendes te esperan danzando
para que tu sueño vuele a las alturas.
Duérmete ya hombre, entorna tus párpados
deja que silencie mi última nana
que silban los grillos el fin de su canto
y el violín descansa en un pentagrama.

Para don Julio, mi padre, a quien tanto le gustaba oir mi canto.

lunes, 4 de enero de 2010

EL DESEO


Especialista en aferrarse a las ilusiones. Una noche descubrió, desde la ventana de su habitación, que a la vía láctea se le escapaba una lágrima y raudo, antes que la estela desapareciera formuló un deseo. Sucedió en el último segundo de la última noche de un año que acababa. Cerró los ojos, apretó fuerte los puños para que el deseo no se escapara y elevando su rostro hacia el infinito, en un grito que atravesó el espacio lanzo cuatro palabras, ¡quiero un día más!.
No lo pedía como esperanza de vida. Si acaso, si fuera necesario, como epílogo de la misma.
Aquella noche intentó dormir esperando que se cumpliera la mayor y más importante de sus ilusiones. Mientras duraba el desvelo se preguntó que haría con veinticuatro horas más, para qué las necesitaba. Su imaginación abarcaba desde lo más simple hasta lo inimaginable. En un primer momento se ocupó en descartar lo cotidiano, amar, comer, reir, trabajar... Luego mientras entornaba los ojos pensó que ese tiempo regalado lo ocuparía en algo inalcanzable hasta ahora. Escalar una montaña, desde siempre le había atraído; atravesar a nado un gran río era otra asignatura pendiente; volar como los pájaros con sólo abrir sus brazos debería ser algo maravilloso; cabalgar sobre una luna nueva y dar la vuelta al mundo, algo fascinante para atreverse. Pero él se sabía cobarde ante los grandes desafíos.
La noche iba extendiendo su manto oscuro anunciando el paso del tiempo pero el reloj que colgaba en la pared estaba detenido justo en el mismo segundo en que formuló su deseo. Él, en una sensación de insomnio no percibido, intentaba descifrar el puzzle de aquello que más anhelaba.
Repasó todo lo que había hecho en su vida para no repetirlo.
Se recordó de niño haciendo volar una cometa y soñando que con sus manos cambiaba el color del cielo cuando aquel artilugio de caña y papeles de colores lo rozaba. Se sucedían intermitentes flashes de su niñez, pantalones raídos, olores a pizarra y a tizas que pintaban amaneceres, carreras de obstáculos que fue superando con la experiencia, llantos y risas por logros y fracasos.
El reloj seguía detenido y sus ojos caprichosamente imsomnes impedían que el sueño interrumpiera su deambular por el pasado.
Se vio en su adolescencia ¿que le había quedado por hacer ?. Se había deslumbrado ante al amor primero, tuvo el traje de gala que tanto anhelaba para su primer baile, vibró ante la piel desnuda,
le amaron, también conoció el desamor, recordó la amistad de aquel que hoy es ausencia, el olor del patio en el que supo del sabor de un beso, la satisfacción de su graduación, la emoción contenida de sus padres.
¿Qué era entonces aquello que quería conseguir en las horas que el tiempo le concediera ?
Por primera vez desde que formulara el deseo, casi al descuido, vio entre nebulosas que las manecillas del reloj se habían detenido justo a las doce de la noche.Tuvo la sensación del deseo hecho realidad.
Sin embargo, a través de la ventana, creyó percibir que esa noche era ahora más absoluta. La luna se había recogido. Los segundos se sucedían. Inexorables. Sintió un ligero escalofrío.
En un ligero estado de confusión apuró sus pensamientos intentado que se le ocurriera algo original.
Las horas que el creía concedidas se iban diluyendo y tan sólo el recuerdo de aquello ya vivido había llegado a borbotones a su memoria.
Entre nebulosas vio que las agujas del reloj seguían su marcha por el círculo del tiempo. Avanzaban hacia el futuro. Colgado en aquella pared su engranaje latía, marcando los pasos de la vida.
El fabricante de ilusiones luchando contra el transcurrir de los segundos, deseó entonces desesperadamente recuperar lo cotidiano, amar, reir, caminar, emocionarse...¡VIVIR!
Una línea recta e irreversible comenzaba a dibujarse en la pantalla de su electrocardiograma. Era el primer segundo del primer día de un nuevo año.

"Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo".
Marie von Ebner-Eschenbach (1830-1916) Novelista austríaca.

martes, 22 de diciembre de 2009

ÓPERA PRIMA


Desde siempre había acotado su destino con pasos de ballet. Pasó de puntillas por una infancia vacía de asombros. Bailarina de tutú con vuelos que desconocían el roce de la vida; adolescencia en equilibrio sobre espumas de utopías que se deshilvanaban, de cuerdas que amarraban sutilmente sus giros cuando el aire intentaba orientarla hacia otro escenario. Fragilidad en clave de sol en una partitura con carencias de sonidos.
Sus zapatillas de duras punteras quedaron, una noche, en el atrezzo de una habitación con paredes de color cielo y una ventana abierta a la fantasía. Un cuerpo desafiante consiguió que su etérea figura dibujara una linea horizontal en ese escenario sin luces de bombillas. Sólo una luna curiosa dejó filtrar un rayo para iluminar su ópera prima. En el lago, cisnes ruborizados escondieron su rostro entre las plumas.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

HUELLAS

El suave balanceo de la flor en la rama, detiene de repente el viaje de sus ojos que, con timidez, buscan referencias dispersas en partículas del aire; viajan hacia un pasado escalando frágiles instantes agazapados en el tiempo.
Un pájaro le envía un cómplice guiño de plumas que acarician la piel de su memoria.
El vuelo de un colibrí, inquieta alma de prisas perfumadas, la acompaña hasta su infancia. Allí ella se recuerda en el patio de su humilde casa. Patio de tierra con sombras de glicinias. Racimos violetas que dibujaban siluetas cuando el sol les hacía compañía.
Irrecuperables siluetas. Sombras esqueléticas. Fantasmas
Sólo la blanca magnolia ha detenido el tiempo en el frondoso árbol. El mismo olor, la misma albura adornan con su presencia la rama.
El colibrí se aleja, su veloz aleteo impide que la nostalgia deje huellas en su recorrido.
Una nube caprichosa cubre el espacio. Se oscurece el paisaje. Sus ojos se entrecierran esperando, aún, que susurros de un tiempo pasado lleguen antes del adios.

sábado, 5 de diciembre de 2009

¡Hasta la vuelta!


Mi rincón se queda vacío de mi ( por un tiempo ). Soy yo la que me alejo. Antes de partir me he preocupado en dejarlo bonito, limpio, ordenado. Para que no me reproche a mi regreso el abandono. Pero sé que no estará sólo. Ustedes los que entran a menudo a visitarlo, ustedes tambien lo habitan y estarán allí entre esas paredes haciéndole compañía. Vuestros comentarios, vuestras palabras, nuestra comunicacion virtual, todo está celosamente guardado en este lugar. Cuando al abrir el blog encuentro a Luzdeana, Raquel Barbieri, Dante, Juan Carlos, Ricardo Guadalupe, Javiera Miraglia, Jim, Lunaria, Gwinette, Foggel, Antonio T., Poli, y otros que eventualmente corren las cortinillas de este espacio para hacerme alguna visita, tengo la sensación que mi rincón es como una gran sala en la que un grupo de amigos nos encontramos a menudo para hablar de nuestras emociones.
Un grupo de seres humanos preocupados y sensibles por los aconteceres de la vida.
GRACIAS A TODOS -
FELICES FIESTAS-

viernes, 27 de noviembre de 2009

CICATRICES

Las huellas del dolor, de su dolor, se dibujaron en el espejo. Esquirlas de cristal que herian el alma de una mujer. Mujer encogida entre retales de una vida no elegida. Transitadas huellas en un trayecto vacío de emociones. Atrapada en contradicciones ¿ Acaso sabía algo del amor ?. Nunca se lo hicieron sentir. Sólo se ocupó en entregarlo .
Jamás tuvo valor para pronunciar un ¿porqué?. Enmudecía por temor a la respuesta.
Pero allí, enmarcado su rostro en ese espejo, descubrió el horror.
Y pintó sus ojos con sombras que borrararon los restos de su tristeza. Enmarcó sus labios amoratados con un rojo pasión que asombró a a los semáforos. Su falda estrecha dibujó una silueta que envidiaron los pasos de cebra cuando sus pies, adornados con finos tacones, dieron pasos hacia la vida.
Esa mañana las flores que abrían sus pétalos a tempranas horas interrumpieron sus bostezos de colores para no eclipsar el camino a una esperanza.
Y ella con la cabeza bien alta, miraba hacia el cielo buscando una nube que cubriera para siempre su ayer, pedía a las golondrinas que anunciaran con prisa la primavera, al sol que quemara sus recuerdos. Caminaba. Miraba de frente. Descubía la vida. Empezaba a creer. Sentía. Pensaba. Se quería... al fin.
Una tímida y aún olvidada sonrisa, arrancada a las cicatrices del pasado, se fue dibujando en sus labios para enfrentarse a un “después ”. Había comenzado a creer que en algún recodo del camino, otro tiempo le esperaba.

Nota: el post de una despedida momentánea

viernes, 20 de noviembre de 2009

LA GATA DE MI AMIGA


La gata de mi amiga es preciosa. La fotografié este verano, durante mis vacaciones. Era una de esas mañanas en las que, después de “nuestras labores”, nos encontramos vecinas/amigas alrededor de la piscina. Allí solemos reunirmos para nuestras sesiones de “terapias veraniegas”. Hacemos, lo que le hemos dado en llamar, coloquios de filosofía estival. Hablamos de nuestros hijos, de nuestros maridos, de la última novedad de la tele, de sexo, cine, gastronomía, del libro que hemos leído, de lo que ocurre en el mundo ... y de nosotras mismas. ¡Cuánto nos llegamos a reir en nuestras tertulias!. Organizamos fiestas infantiles, cenas informales, “la noche de la tortilla”, “la fiesta de la cerveza”, “la noche de las máscaras”, etc... En definitiva tratamos que esa gran familia de verano en la que nos hemos convertido sea lo más felíz posible y mientras transcurre la cálida estación intentamos olvidarnos de los problemas que habitualmente nos preocupan el resto del año.
Pero la gata de mi amiga esa mañana estaba rara, maullaba continuamente, estaba arisca a las caricias, y cuando la fotografié no puso su mejor cara. Creo que le molestó que retratara su mal humor. Durante el resto de la mañana permaneció encogida contra el marco de la puerta, atenta, vigilante, en una extraña actidud de defensa. Lo comentamos, pero no pasó de ser una pequeña anécdota más en una mañana de verano
Al atardecer mi amiga, la dueña de la gata, recibía el diagnóstico de una revisión que por rutina se había hecho hacía unos días. Una revisión de aquellas que todas las mujeres nos solemos hacer cada cierto tiempo. La gata la miraba, con una mirada especial, mientras ella abría aquel sobre. Con sus patas arañaba la madera del marco. Estaba desconocida.
Y en tan sólo unos segundos, los que ella tardó en abrir el sobre, en el rostro de mi amiga se desdibujaba la sonrisa. También la nuestra, las de quienes compartíamos con ella el inesperado anuncio.
Pero la gata de mi amiga, que es de quien les estaba hablando, como cualquier animal, no entiende de estas cosas. Fue sólo una casualidad lo que hizo que esa mañana no tuviera ganas de jugar, ni de saltar, ni siquiera de comer su diaria ración de alimento. ¿O tal vez no?
De cualquier manera, estoy segura que Gala, que así se llama la felina, pondrá su cara más alegre en la próxima foto. Y mi amiga volverá a sonreir, y nosotros con ella.
Cuando todo pase, que pasará, (estoy convencida de ello), volveré a fotografiar a Gala...y también a mi amiga. Felices otra vez.
Fotografía: Beatriz