jueves 4 de febrero de 2010

WANTED


...he pegado sobre mi pecho carteles con tu foto y la leyenda Wanted. Ofrezco mil flores de recompensa a quien me dé información sobre tu paradero. ¿Estás en casa? ¿De vacaciones? ¿En el trabajo? ¿Congelada? ¿Enamorada? ¿O simplemente perdida en los senderos del día?. Otra cosa: también, a quien me dé datos de ti, le daré el siguiente poema que compré en el mercadillo de los miércoles:

Agradezco al jaguar la naturaleza de sus pasos, porque de ella aprendí el modo de acariciarte.


Antonio Tello, “Wanted” en Cuaderno de notas de Manuel T.-


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El siguiente relato lo escribí después de leerlo a Antonio


EL NACIMIENTO DEL POETA


Se buscaban siempre entre los tenderetes del mercadillo del pueblo. Ristras de ajos colgando desde el cielo en el puesto de la gitanilla; frutos secos afrodisíacos, pájaros de mal agüero y velas de la suerte en el almacén del brujo; sedas y linos hilvanadas para enfundar cuerpos de bellas damas que desfilaban por la tienda de la niña del pueblo; antiguas lámparas maravillosas y mágicas; hermosos donceles de brillantes bronces que alumbraron oscuras noches de lunas durmientes y placeres satisfechos. Y pócimas milagrosas para amores imposibles, brebajes para el desamor.
Y ella entre los pasillos.
Ella que esperaba oculta entre el colorido y el bullicio de la feria.
Ella rezando ante su virgen para que las horas se encogieran como los algodones de la tienda del turco.
Ella ansiando que llegara el día señalado en el viejo calendario con torsos desnudos que cubría con pañuelos de gasa para no despertar suspicacias, para que su virgen no la castigara. Esperaba ardiente el día miércoles.
Adornaba su cuerpo con fina lencería de estampado felino, pintaba sus labios con tinta de rosas exprimidas, se perfumaba con la esencia que destilaban las ramas de azahares que también vendía la gitanilla. Sujetaba su melena con racimo de flores secas, y en los espejos desgastados de aquella chacarita se miraba. Estaba hermosa. Y él llegaba aquel día, caminaba entre las sombras de los pasillos de la feria. Llevaba sus bolsillos cargados de sílabas adormecidas, de verbos no conjugados, de pronombres detenidos en el tú y yo, de adjetivos desorientados ansiando el instante de encontrar aquel cuerpo y su nombre para acariciarlo con versos.
Nunca nadie supo de sus encuentros. Tampoco nadie sabe hoy del paradero de la niña. Cuenta la leyenda que en aquel mercadillo justo un día miércoles nació la poesía. También un poeta.

BEATRIZ-


viernes 29 de enero de 2010

CREER



Hasta ayer creyó. No en un dios, nadie le habia demostrado su existencia, nunca se preocupó en averiguarlo.
Era agnóstica en utopias. Creía en lo inmediato, en lo visible, en lo que deja huellas.
Creía en el amor. Desde que la piel se le erizó con otra piel leyó muchísimo sobre ese sentimiento. Hurgó en bibliotecas, leyó poemas, desentrañó libros buscando el porqué de ese estado de hermosa locura.
Amó desde las entrañas, justo allí desde donde no se piden razones, desde el alma.
Hasta ayer creyó en el amor.
Hoy le pide a cualquier dios que le convenza de que aún existe.
Hoy reza para que esta incredulidad no la sumerja en una despiadada locura. Busca plegarias que le ayuden a borrar las huellas de su dolor.
Hoy está en el umbral de la oscuridad, justo allí donde vivir se conjuga en pasado.
El tiempo del verbo transita con las vivencias.

lunes 11 de enero de 2010

CANCIÓN DE CUNA PARA TU ETERNA NOCHE

Duérmete ya hombre de larga andadura
deja que te cante mi canción de cuna
que los grillos tienen ya su partitura
y un violín afina su cuerda en la luna.
Duérmete ya hombre, no escuches mi llanto
deja que la música guíe tu partida
que mañana el trigo dará luces de oro
y tu eterna noche no será una herida.
Duérmete ya hombre, tu trayecto es largo
deja que las nubes mimen tu figura
que frágiles duendes te esperan danzando
para que tu sueño vuele a las alturas.
Duérmete ya hombre, entorna tus párpados
deja que silencie mi última nana
que silban los grillos el fin de su canto
y el violín descansa en un pentagrama.

Para don Julio, mi padre, a quien tanto le gustaba oir mi canto.

lunes 4 de enero de 2010

EL DESEO


Especialista en aferrarse a las ilusiones. Una noche descubrió, desde la ventana de su habitación, que a la vía láctea se le escapaba una lágrima y raudo, antes que la estela desapareciera formuló un deseo. Sucedió en el último segundo de la última noche de un año que acababa. Cerró los ojos, apretó fuerte los puños para que el deseo no se escapara y elevando su rostro hacia el infinito, en un grito que atravesó el espacio lanzo cuatro palabras, ¡quiero un día más!.
No lo pedía como esperanza de vida. Si acaso, si fuera necesario, como epílogo de la misma.
Aquella noche intentó dormir esperando que se cumpliera la mayor y más importante de sus ilusiones. Mientras duraba el desvelo se preguntó que haría con veinticuatro horas más, para qué las necesitaba. Su imaginación abarcaba desde lo más simple hasta lo inimaginable. En un primer momento se ocupó en descartar lo cotidiano, amar, comer, reir, trabajar... Luego mientras entornaba los ojos pensó que ese tiempo regalado lo ocuparía en algo inalcanzable hasta ahora. Escalar una montaña, desde siempre le había atraído; atravesar a nado un gran río era otra asignatura pendiente; volar como los pájaros con sólo abrir sus brazos debería ser algo maravilloso; cabalgar sobre una luna nueva y dar la vuelta al mundo, algo fascinante para atreverse. Pero él se sabía cobarde ante los grandes desafíos.
La noche iba extendiendo su manto oscuro anunciando el paso del tiempo pero el reloj que colgaba en la pared estaba detenido justo en el mismo segundo en que formuló su deseo. Él, en una sensación de insomnio no percibido, intentaba descifrar el puzzle de aquello que más anhelaba.
Repasó todo lo que había hecho en su vida para no repetirlo.
Se recordó de niño haciendo volar una cometa y soñando que con sus manos cambiaba el color del cielo cuando aquel artilugio de caña y papeles de colores lo rozaba. Se sucedían intermitentes flashes de su niñez, pantalones raídos, olores a pizarra y a tizas que pintaban amaneceres, carreras de obstáculos que fue superando con la experiencia, llantos y risas por logros y fracasos.
El reloj seguía detenido y sus ojos caprichosamente imsomnes impedían que el sueño interrumpiera su deambular por el pasado.
Se vio en su adolescencia ¿que le había quedado por hacer ?. Se había deslumbrado ante al amor primero, tuvo el traje de gala que tanto anhelaba para su primer baile, vibró ante la piel desnuda,
le amaron, también conoció el desamor, recordó la amistad de aquel que hoy es ausencia, el olor del patio en el que supo del sabor de un beso, la satisfacción de su graduación, la emoción contenida de sus padres.
¿Qué era entonces aquello que quería conseguir en las horas que el tiempo le concediera ?
Por primera vez desde que formulara el deseo, casi al descuido, vio entre nebulosas que las manecillas del reloj se habían detenido justo a las doce de la noche.Tuvo la sensación del deseo hecho realidad.
Sin embargo, a través de la ventana, creyó percibir que esa noche era ahora más absoluta. La luna se había recogido. Los segundos se sucedían. Inexorables. Sintió un ligero escalofrío.
En un ligero estado de confusión apuró sus pensamientos intentado que se le ocurriera algo original.
Las horas que el creía concedidas se iban diluyendo y tan sólo el recuerdo de aquello ya vivido había llegado a borbotones a su memoria.
Entre nebulosas vio que las agujas del reloj seguían su marcha por el círculo del tiempo. Avanzaban hacia el futuro. Colgado en aquella pared su engranaje latía, marcando los pasos de la vida.
El fabricante de ilusiones luchando contra el transcurrir de los segundos, deseó entonces desesperadamente recuperar lo cotidiano, amar, reir, caminar, emocionarse...¡VIVIR!
Una línea recta e irreversible comenzaba a dibujarse en la pantalla de su electrocardiograma. Era el primer segundo del primer día de un nuevo año.

"Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo".
Marie von Ebner-Eschenbach (1830-1916) Novelista austríaca.

martes 22 de diciembre de 2009

ÓPERA PRIMA


Desde siempre había acotado su destino con pasos de ballet. Pasó de puntillas por una infancia vacía de asombros. Bailarina de tutú con vuelos que desconocían el roce de la vida; adolescencia en equilibrio sobre espumas de utopías que se deshilvanaban, de cuerdas que amarraban sutilmente sus giros cuando el aire intentaba orientarla hacia otro escenario. Fragilidad en clave de sol en una partitura con carencias de sonidos.
Sus zapatillas de duras punteras quedaron, una noche, en el atrezzo de una habitación con paredes de color cielo y una ventana abierta a la fantasía. Un cuerpo desafiante consiguió que su etérea figura dibujara una linea horizontal en ese escenario sin luces de bombillas. Sólo una luna curiosa dejó filtrar un rayo para iluminar su ópera prima. En el lago, cisnes ruborizados escondieron su rostro entre las plumas.

miércoles 16 de diciembre de 2009

HUELLAS

El suave balanceo de la flor en la rama, detiene de repente el viaje de sus ojos que, con timidez, buscan referencias dispersas en partículas del aire; viajan hacia un pasado escalando frágiles instantes agazapados en el tiempo.
Un pájaro le envía un cómplice guiño de plumas que acarician la piel de su memoria.
El vuelo de un colibrí, inquieta alma de prisas perfumadas, la acompaña hasta su infancia. Allí ella se recuerda en el patio de su humilde casa. Patio de tierra con sombras de glicinias. Racimos violetas que dibujaban siluetas cuando el sol les hacía compañía.
Irrecuperables siluetas. Sombras esqueléticas. Fantasmas
Sólo la blanca magnolia ha detenido el tiempo en el frondoso árbol. El mismo olor, la misma albura adornan con su presencia la rama.
El colibrí se aleja, su veloz aleteo impide que la nostalgia deje huellas en su recorrido.
Una nube caprichosa cubre el espacio. Se oscurece el paisaje. Sus ojos se entrecierran esperando, aún, que susurros de un tiempo pasado lleguen antes del adios.

sábado 5 de diciembre de 2009

¡Hasta la vuelta!


Mi rincón se queda vacío de mi ( por un tiempo ). Soy yo la que me alejo. Antes de partir me he preocupado en dejarlo bonito, limpio, ordenado. Para que no me reproche a mi regreso el abandono. Pero sé que no estará sólo. Ustedes los que entran a menudo a visitarlo, ustedes tambien lo habitan y estarán allí entre esas paredes haciéndole compañía. Vuestros comentarios, vuestras palabras, nuestra comunicacion virtual, todo está celosamente guardado en este lugar. Cuando al abrir el blog encuentro a Luzdeana, Raquel Barbieri, Dante, Juan Carlos, Ricardo Guadalupe, Javiera Miraglia, Jim, Lunaria, Gwinette, Foggel, Antonio T., Poli, y otros que eventualmente corren las cortinillas de este espacio para hacerme alguna visita, tengo la sensación que mi rincón es como una gran sala en la que un grupo de amigos nos encontramos a menudo para hablar de nuestras emociones.
Un grupo de seres humanos preocupados y sensibles por los aconteceres de la vida.
GRACIAS A TODOS -
FELICES FIESTAS-