...he pegado sobre mi pecho carteles con tu foto y la leyenda Wanted. Ofrezco mil flores de recompensa a quien me dé información sobre tu paradero. ¿Estás en casa? ¿De vacaciones? ¿En el trabajo? ¿Congelada? ¿Enamorada? ¿O simplemente perdida en los senderos del día?. Otra cosa: también, a quien me dé datos de ti, le daré el siguiente poema que compré en el mercadillo de los miércoles:
Antonio Tello, “Wanted” en Cuaderno de notas de Manuel T.-
EL NACIMIENTO DEL POETA

Se buscaban siempre entre los tenderetes del mercadillo del pueblo. Ristras de ajos colgando desde el cielo en el puesto de la gitanilla; frutos secos afrodisíacos, pájaros de mal agüero y velas de la suerte en el almacén del brujo; sedas y linos hilvanadas para enfundar cuerpos de bellas damas que desfilaban por la tienda de la niña del pueblo; antiguas lámparas maravillosas y mágicas; hermosos donceles de brillantes bronces que alumbraron oscuras noches de lunas durmientes y placeres satisfechos. Y pócimas milagrosas para amores imposibles, brebajes para el desamor.
Y ella entre los pasillos.
Ella que esperaba oculta entre el colorido y el bullicio de la feria.
Ella rezando ante su virgen para que las horas se encogieran como los algodones de la tienda del turco.
Ella ansiando que llegara el día señalado en el viejo calendario con torsos desnudos que cubría con pañuelos de gasa para no despertar suspicacias, para que su virgen no la castigara. Esperaba ardiente el día miércoles.
Adornaba su cuerpo con fina lencería de estampado felino, pintaba sus labios con tinta de rosas exprimidas, se perfumaba con la esencia que destilaban las ramas de azahares que también vendía la gitanilla. Sujetaba su melena con racimo de flores secas, y en los espejos desgastados de aquella chacarita se miraba. Estaba hermosa. Y él llegaba aquel día, caminaba entre las sombras de los pasillos de la feria. Llevaba sus bolsillos cargados de sílabas adormecidas, de verbos no conjugados, de pronombres detenidos en el tú y yo, de adjetivos desorientados ansiando el instante de encontrar aquel cuerpo y su nombre para acariciarlo con versos.
Nunca nadie supo de sus encuentros. Tampoco nadie sabe hoy del paradero de la niña. Cuenta la leyenda que en aquel mercadillo justo un día miércoles nació la poesía. También un poeta.
BEATRIZ-





