"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura
martes, 30 de septiembre de 2008
CICATRICES
lunes, 22 de septiembre de 2008
ALLÍ DONDE ESTUVIERAN, UNAS FLORES PARA VOSOTROS, BLOGGEROS


jueves, 18 de septiembre de 2008
HUELLAS
Qué recuerdas del dolor,
cuando la última partícula
que arañaba tus entrañas
se ha perdido entre la brisa
que sopla al amanecer,
después de haber amado.
Qué recuerdas del dolor
cuando miras por tu ventana
la rosa que esta mañana
abre sus pétalos
compartiendo el gozo de tu cuerpo
humedecido.
Qué recuerdas del dolor
cuando descalza caminas
y generosas arenas de la playa
acarician tus pies
como las manos del hombre
que ha vuelto para amarte
Texto: Beatriz
Imagen: Google
cuando la última partícula
que arañaba tus entrañas
se ha perdido entre la brisa
que sopla al amanecer,
después de haber amado.
Qué recuerdas del dolor
cuando miras por tu ventana
la rosa que esta mañana
abre sus pétalos
compartiendo el gozo de tu cuerpo
humedecido.
Qué recuerdas del dolor
cuando descalza caminas
y generosas arenas de la playa
acarician tus pies
como las manos del hombre
que ha vuelto para amarte
Texto: Beatriz
Imagen: Google
lunes, 15 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
ANTAGÓNICOS Y COMPLEMENTARIOS
miércoles, 3 de septiembre de 2008
ESAS PEQUEÑAS COSAS

UN DESAYUNO ESPECIAL
Mamá era imprevisible y ocurrente. Yo estaba atravesando el estrago emocional que deja un desencanto amoroso encerrada en mi dolor. Nada era para mí más importante ni significativo. Sus esfuerzos para que continuara con ilusiones y proyectos eran en vano.
Aquella mañana, acostada en mi cama, mirando sin mirar todo aquello que me rodeaba, oía su voz que me llamaba desde la cocina. 0ía su alegre voz.
-¡Martina ,el desayuno está listo!
Mi cuerpo se resistía a empezar el día, pero el olor de las galletas que cada mañana cocinaba mi madre para el desayuno al fin me convencieron y me dirigí al comedor.
Mamá y papá me estaban esperando, también mi hermana Laura. En sus rostros se percibía una cierta complicidad.
Me senté en el lugar que siempre ocupaba por orden generacional, o sea al lado de mi padre. Les di a todos el acostumbrado buenos días casi sin levantar la cabeza. Sobre la mesa el bello mantel que mamá acostumbraba poner para las grandes celebraciones y que siempre acompañaba con sus clásicas recomendaciones:
-¡Cuidado con mancharlo!
En el centro de la mesa un florero con jazmines que Laura acababa de recoger de nuestro jardín y a su lado la antigua bandeja de plata, herencia de nuestra abuela y dentro de ella una tarta, una improvisada tarta que rompía lo selecto de aquella puesta en escena. ¡Una enorme tarta con forma de culo!
Otra vez mamá haciendo lo imposible por devolvernos la sonrisa, y aunque era una buena cocinera, el diseño culinario nunca mejor dicho, no era su especialidad. Pero el texto escrito con mermelada de fresas sobre aquella improvisada mezcla de harina huevos y mantequilla era lo suficientemente cariñoso y explícito “El amor empieza en el corazón, y el desamor se arroja por ...”. Y sonreí mientras observaba la complicidad de mi familia.
texto:Beatriz
En el centro de la mesa un florero con jazmines que Laura acababa de recoger de nuestro jardín y a su lado la antigua bandeja de plata, herencia de nuestra abuela y dentro de ella una tarta, una improvisada tarta que rompía lo selecto de aquella puesta en escena. ¡Una enorme tarta con forma de culo!
Otra vez mamá haciendo lo imposible por devolvernos la sonrisa, y aunque era una buena cocinera, el diseño culinario nunca mejor dicho, no era su especialidad. Pero el texto escrito con mermelada de fresas sobre aquella improvisada mezcla de harina huevos y mantequilla era lo suficientemente cariñoso y explícito “El amor empieza en el corazón, y el desamor se arroja por ...”. Y sonreí mientras observaba la complicidad de mi familia.
texto:Beatriz
martes, 2 de septiembre de 2008
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