"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura

viernes, 4 de noviembre de 2011

OLVIDO





Ella habita
en el mordaz aullido del no tiempo
en la impiedad de un espacio
de no muerte, de no vida;
no en el segundo último
que adormece el pensamiento
sino en la asfixia del espíritu
donde a la  razón le reza  el desatino.
Habita en un espacio ajeno
en un lugar enajenado
en el que la sitúa el desconcierto
en el vacío inconcluso
donde  la finitud aún no es infinita
y la lucidez se enmaraña en la locura.
Ella, nunca más ella,
muta desde la horizontalidad
en la que los sueños se eternizan
y la vigilia huye del presente
hacia ese no lugar
donde sólo oye
un angustioso silencio de recuerdos.


16 comentarios:

vicente dijo...

¡Por Dios, Beatriz, que haces sufrir!.

Beatriz dijo...

La tristeza es un estado del alma, acaso su serenidad. Será por ello que muchos poetas han escrito sobre ella.
quizás cuando logre transmitir esa sensación con mis palabras yo entonces diré que ya he aprendido a hacer poesía.
En tanto sólo sea una aprendiz léeme sin sufrir-

Un abrazo

Rochitas dijo...

Beatriz, verderamente cuántas coincidencias de vocabulario, en este Olvido. Cualquiera de las palabras que elegis podrían no haber sobrado en mi texto.
Me encantó.
A mí no me hacen sufrir los textos. Se solidarizan con el dolor tantas veces experimentado. Es ver plasmado en papel "estados" de los que se sale siempre, aunque tardemos más o menos tiempo. En el umbral de la vejez espero sin embargo no pensar "siempre tocó perder" eso sí no sé si lo sobrellevaría bien. Espero acumular la experiencia, y sobre todo paz.

mi nombre es alma dijo...

Y como ella, tantos.

Juan Herrezuelo dijo...

Ajeno y enajenado, lucidez y locura enmarañadas, un vacío inconcluso… Ese pliegue de la realidad, impenetrable, que es el Alzheimer, por ejemplo. Perder a un ser querido sin llegar a perderlo. Dolor. Un abrazo.

Luzdeana (Diana H.) dijo...

Ella ha olvidado, ha sido olvidada, y dónde queda uno mismo sin memoria: debe ser un sitio terrible. Y así se percibe en tu poema que desborda angustia de no lugares y está poblada de ausencias.
Bien, Beatriz, por atreverte de nuevo al verso.
Un abrazo, amiga.

Beatriz dijo...

Rochitas
La lectura tiene esa maravillosa virtud de adentrarnos en las emociones. Y eso es lo que tiene de mágico. Las interpretaciones no dependen de quien las haya escrito. El lector y su sensibilidad serán al final los que imaginen.

Un abrazo y seguiremos coincidiendo a través de la palabra.

Beatriz dijo...

Juan,
esa inconciencia en que nos sumerge el olvido es tan dolorosa como la ceguera del alma. Dejar de recordar es dejar de sentir.

Un abrazo amigo

Beatriz dijo...

Alma,
tú lo dices bien. Existen muchísimas ellas y ellos.
Gracias por acercarte.

Beatriz dijo...

Diana, tus palabras son la transparencia de tu sensibilidad.
De ése acercamiento en el que nos descubrimos aún en esta lejanía y nos reconocemos.

Besos para las trés.

Raúl dijo...

Me ha encantado, Beatriz. Perdona mi parquedad pero creo que es suficiente con lo que he dicho ya.

Beatriz dijo...

No mido un comentario por su extensión, ni tan siquiera por su carácter de elogios. Me importa más la gente que se acerca a mi rincón por ser quienes son y no por que de ellos espere una alabanza.

Gracias Raúl por tu fidelidad.

Rochitas dijo...

BEATRIZ, releyendo tus comments veo que te hablo de "estados", no lo recordaba en absoluto, y ayer escribo y al final digo "estados". Lo bautizo "estados"...
Esto para decirte que ni nosotros recordamos que palabras hemos utilizado y de repente cuánto menos podemos decir sobre dónde o cuándo asimilamos una, la hicimos propia y la combinamos a la merced, siendo seguramente la mayoría de las veces una reescritura como decía Borges.
Y bueno eso con respecto a lo de acá y con respecto a lo de allá, como te puedo explicar que ya me pongo a buscar a Pascal Quignard que viene en mi lista de pendientes hace tanto. Amo la literatura francesa con locura. Desde siempre. Desde los 6 en que me obligaron a leer en el colegio "Aujourd' hui ma mére est morte"... y el mejor de los discursos de Camus para explicar la inadecuación o no con respecto a estados, justamente. Recuerdo que fue lo que más me impactó. La naturalidad ante ese nuevo estado que no lo atormentaba. Y sin embargo su rareza por eso mismo. No sé si soy clara. Y a partir de ahí con montones de textos, con la claridad de la lengua francesa, que llega al punto exacto donde las palabaras nos hacen estallar en una comunión.
Creo, quizás, que seas la única que de verdad entendió lo que dije.
Hablo de alguien que se empieza a sentir, algo que empieza a vibrar, la incertidumbre, el miedo, la ansiedad, las ganas y al mismo tiempo no; por la cantidad de veces que fue así y después tocó perder. En mis escritos es muy recurrente que a pesar de estar hablando de alguien "del hoy", dirija un mensaje pendiente a alguien del ayer. Y de ahí que tal vez pareciese, que el destinatario es uno solo. Siento que sí reparas en esos detalles. Un abrazo.
Tu frase se complementa con el texto. Eso que tan bien dijo Quignard yo no supe ponerle letras, pero ayer por la tarde estuve intentado verbalizarlo, y por lo menos lo pude contar.

Carlos dijo...

Ella deberá luchar contra los malos recuerdos hasta volver a habitar el mundo del Es, del Soy porque quiero, del Nunca dejaré de ser.

Un beso.

Beatriz dijo...

ROCHITA

He leído con interés la ampliación de tu comentario.
Buscaré a Camus y lo que tú ya has leído.Siempre serán buenos consejos.
Y en cuanto a las interpretaciones de los textos, a veces son coincidencias con el autor, y otras pura imaginación de quien los lee.

Abrazos

Beatriz dijo...

Carlos,
Fácil no es cuando el olvido se instala, habita en la memoria y la destruye.
Pero a veces intentar recuperar lo perdido, tampoco es imposible.

Gracias por tus palabras