martes 25 de octubre de 2011

DESENCONTRÁNDONOS

Ilustración: Mirna Ledesma


El encuentro fue casual. Caminábamos en direcciones opuestas y de repente, después de mucho tiempo, estábamos frente a frente esforzándonos en identificarnos. Recelosos, con la duda o el temor, de equivocarnos.
Nos hubo pasado tantas veces esa ineludible sensación de confundirnos, de no reconocernos, de saber que ya no éramos; ese angustioso temor de descubrirnos cada mañana sabiendo que íbamos dejando de ser, y ese desgarro en el instante último en que fuimos conscientes de que tú ya no eras tú, y yo ya era otra.
Y ahora de pronto en esta casualidad que nos ha paralizado sentimos esta extraña sensación de dos cuerpos, el tuyo y el mío, con la tentación de acercarse; esta inexplicable atracción que nos brota desde muy adentro y hace que nos reconozcamos en este espacio de pasos detenidos, en este impulso sereno de volver a ser nosotros otra vez, inesperadamente, en este encuentro casual, anhelando que se concrete este titubeante intento de abrazarnos y que se entrecomille esta brevedad.
- Estás guapa -me dices con un hilo de voz tan frágil como nuestra propia historia.
-Me alegro de verte- contesto con temor de que el equívoco surja como antes.
Tiemblo. Tú también.
Ambos percibimos la confusión en la piel. Sólo en la piel.
Porque tú y yo, o uno más que el otro, o los dos con la misma intensidad hoy  hemos  sentido un pellizco en el alma. Por ese tiempo en que fuimos uno y uno sin esforzarnos por ser dos. Por ese tiempo perdido. Y porque a veces,  irremediablemente, es demasiado tarde para sumar diferencias.



9 comentarios:

Rochitas dijo...

Tal vez es hora de sumar diferencias, y 1 + 1 = 2.

mi nombre es alma dijo...

Y porque aún en la extremas diferencias lo que hubo vuelve a encontrarse.

Juan Herrezuelo dijo...

Acaso porque antes se dividieron las similitudes... Sin ambargo, en este encuentro casual se advierte la posibilidad de que entre esos dos seres en que acabaron convirtiéndose después de dejar de ser quienes habían sido el uno para el otro pueda nacer la sugestión de una nueva primera vez.

Vicente dijo...

Beatriz: Me pasa algo así como que intuyo lo que vas a entregarnos en tu entrada y, claro, recibo una sorpresa grata y profunda, con una caligrafía tranquila (me lo imagino) retirada de las calles pero siempre estando allí, donde el corazón recuerda o vuelve a vivir la gloria o el desencanto de un encuentro, un aroma antiguo percibido que ahora vuelve en el viento sensual de lo posible, de lo que la sociedad nos hizo tan expertos en saber controlar.

J. G. dijo...

me gusta la transformación imaginaria del breve encuentro casual en causal. genial

Raúl dijo...

Casi un tratado filosofico sobre el "encuentro"... "o el desecuentro", Beatriz.

Luzdeana (Diana H.) dijo...

No podrías haber elegido mejor las palabras para describir ese momento. Lleno de poesía, el único idioma capaz de transmitir la profundidad de ese encuentro que irrumpe en sus realidades.
Me encantó, Beatriz.
Un beso.

don vito andolina dijo...

Hola, preciosas letras van desnudando la integral y pura belleza de este blog, si te va la palabra elegida, la poesía, te invito al mio,será un placer,es
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, buen día, besos de agua...

Beatriz dijo...

ROCHITA,
ALMA,
JUAN,
VICENTE,
J.G.,
RAÚL,
DIANA,
y DON VITO ANDOLINA,(alguien que se agrega para compartir palabras)

A todos mil gracias.

No ha sido indiferencia mi ausencia de respuestas a vuestros comentarios, nada más lejos de mi voluntad, sino la invasión salvaje de un constipado(con fiebre) que me impedía mover hasta los dedos en el teclado.
No obstante he visitado vuestros lugares y alli donde la técnica no me lo impide ( a muchos de los blog que sigo me es imposible accede para dejar comentarios)luego de disfrutar leyéndolos les quedan huellas de mis recorridos.

Un abrazo para todos y cada uno de vosotros