"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura

viernes, 25 de octubre de 2013

REFLEJOS



qué lenta es esta primavera
qué lentos los pasos
que hoy la transitan,
no han despertado los lirios
no hay azules en las enredaderas
sólo la tibieza del aire
acaricia la piel
que sobrevive
a la que fui
que aún espera
frente a la casa
de puertas carcomidas
mientras en la alcoba
su sombra
acuna lejanías
y adormece instantes
frente al espejo oxidado
donde se demora el tiempo.







6 comentarios:

Juan Herrezuelo dijo...

Me gusta mucho esa idea de una piel que sobrevive al que fuimos, a todos los que fuimos y al que somos ahora, una sucesión de pieles que no saben de esos otros espejos donde el tiempo no se demora. Un abrazo desde este lado, que es y será siempre el tuyo.

Mario gomez garrido dijo...

El tiempo demorado en un espejo oxidado me parece una imagen perfecta, desoladora y a la vez hermosa, definidora de lo que el tiempo tiene de temible. Esperemos que no se demore más la primavera, que llegue a tiempo, que todo siga su circular vaiven de retornos.

Horacio Beascochea dijo...

Tiempo demorado, acaso el tiempo del regreso. Ojalá que pueda reinventarse la primavera. Bienvenida a este lado, tan ingrato con vos, que no es ni el de allá (que dice Juan), ni el de acá, sino un pasaje, supongo.

Beso grande

Fina Tizón dijo...

Yo quiero pensar que no sólo las primaveras visten belleza, también los otoños con su colores ocres(nuestro otoño vital), luce la hermosura del conocimiento, de la serenidad, del camino que ya fue arado para disfrutar, esa hermosura que otras estaciones no han tenido oportunidad de acariciar aún.

Un abrazo, Beatriz

Fina

Rossina dijo...

Qué bellas palabras Beatriz. Merece relectura.
Te habían deshabitado, e imagino que ahora también es al revés.
Rercordá que me fueron hackeadas dos casillas, una al poquito tiempo de que me escribieras un trocito de tu historia. Si deseas escribirme hacelo siempre a delaberintosyespejos@gmail.com

vicente dijo...

Sin realizar otras observaciones a "Reflejos", pienso que mi larga edad, que nunca es tanta, me ayuda a asumir mejor tu poema dentro de mí. Y una rápida ventolera remece mis propios recuerdos.