"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura

jueves, 16 de abril de 2009

LA LLUVIA Y EL ESCRITOR

Llueve. Día tras día llueve...y ha comenzado a molestarme. Mis pelos mojados, cambiar de zapatos para entrar a casa, la gabardina empapada, comprar otro paraguas por que el anterior lo perdí en el autobús, quitar la ropa del tendedero, el fastidio de sacar al perro ¡qué hay que ver cómo se pone !y luego secarlo, porque mamá no perdona y tengo que escuchar su cantinela - ¡Nena, pásale el secador que me estropea el parket!
- ¡Puff, que agobio con esta lluvia!- pienso, mientras me quito la ropa mojada.
Luego para serenarme, busco un libro de mi biblioteca.
¿Y porqué no volver a leerlo a Él en un día de lluvia?-me pregunto con la convicción de que lo necesito. Y busco aquél libro de tapas marrones y letras doradas con su nombre, lo cojo, lo hojeo. Lo acaricio.
Dentro una rosa seca, un billete de autobús con una fecha y un nombre. El de aquel amigo que me esperaba en la puerta del colegio cuando estaba acabando el bachillerato. Y recuerdo sus ojos, su sonrisa y aquel inocente beso despertando desde la adolescencia y yo allí ilusionada, impaciente, con el corazón galopante, con roces de manos, ingenuos roces pero con los primeros avisos que da el amor.
Yo de blanca e impecable bata almidonada por las manos de mi madre, su plancha de carbón y sus horas de paciencia, y la luz de una lámpara de gas que alumbraba mis horas de estudio. Creo ver la figura de papá cansado en su sillón preferido, con muchas horas de trabajo, persistiendo en su compromiso de que al fin tuvieramos la luz eléctrica.
Recuerdo cuando lo leí por primera vez. Empezaba a descubrir la vida desde la responsabilidad, desde el compromiso, consciente que no era una mera espectadora. Y supe, desde entonces, que la vida es como las gotas de lluvia que caen por el cristal, con recorridos zigzagueantes, pero maravillosa para vivirla.
Hoy he vuelto a leerlo.
Ahora miro la lluvia desde la ventana de mi despacho y me divierte la gota que se desplaza despacio, muy despacio y se une a la que le antecede y se transforma en una sola gota mientras, otras, van trazando distintos caminos y se deslizan dibujando guirnaldas en el cristal.
¡Si al final, siempre lo digo, mira que es bonita la lluvia!
Y a usted, señor Cortazar, ¡un placer volver a leerlo!.

7 comentarios:

Jim dijo...

Holaaaaaa.

Me encanta cuando llueve, siempre y cuando no tenga que coger el coche, jejeje.

Quedarme en casa mirando como cae la lluvia es fantástico, me deja hipnotizado sin poder apartar la vista de la ventana. Es parecido a lo que me ocurre con el fuego.

Besos
jim

Fogel dijo...

Una preciosidad de texto, querida Beatriz. Muy bueno.

PD: No sé si es mi impresíón, pero me pareció de lo mejor que te he leído.

Un abrazote

Beatriz dijo...

Holaaaaaa,"jejeje", cúanto tiempo. Como habrás visto tenía "mi casa" en reformas. Sólo he pintado las paredes color violetas... no había más presupuesto, pero estoy contenta de que me sigas visitando- Con lluvia o sin ella. Tambien es bonito ir a la casa de un amigo y charlar mientras llueve. Saludos a la flia. Beatriz. Ya nos contarás en tu blog como han ido tus vacaciones.
Hasta pronto Jim.

Beatriz dijo...

Hola Fogel, con criticos como tú dan ganas de seguir escribiendo. He encontrado el poema que te prometí, pero como está escrito cuando tenía alrededor de quince años, ahora veo que escribir poemas no era sólo poner palabras bonitas y me averguenzo. De cualquier manera te lo enviaré como un comentario y luego tu te encargas de suprimirlo, Hay que asumir los compromisos y ¡también los errores! Me gustan los abrazos que vienen de mi tierra. Gracias.

Luzdeana dijo...

Un placer leer tu texto, y otro escuchar el de Don Julio.
Aquí está por llover, y casi que ya lo estoy deseando.
Saludos.

Beatriz dijo...

Luzdeana:
Gracias por tu visita , encantada de encontrarte en mi casa.Creo que a partir de ahora podemos compartir lluvias y escrituras.Y también, ¡cómo no, todo aquello que nos emocione!

un beso

Poli dijo...

En vías de conocerte más a través de tus textos, examiné los títulos y como por aquí son días de lluvia (ayer y hoy) me incliné por éste.
Y termino coincidiendo con ese sentimiento encontrado que genera la lluvia.
Esa melancolía gris que invade de afuera hacia adentro, mezclada con el placer de leer un libro al compás del agua... y si hablamos de Cortázar, puf!
Hace 13 años un amigo me pasó Cronopios, la semana pasada me tenté de releerlo, el lunes lo compré. Hoy te leo a vos y a la espera del sueño lo leeré a él.

Un abrazo Beatriz, hermoso texto.
=)