"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura

sábado, 18 de julio de 2009

UN TANGO...MÁGICO

Leyendo “Olvido”, tan bien escrito por Salida al Alba, me dejé llevar por el hermoso y mágico juego de las interpretaciones. Y, como respuesta a su comentario, una de esas fabulaciones dio lugar a que mi imaginación se recreara en este relato.

¿Bailamos ? - dijo. Me estremeció el timbre de su voz pero, inmediatamente, me relajó su tímida sonrisa mientras me lo decía.
No era alto. Ni siquiera guapo. Moreno de tez. Boca grande. Nariz prominente. Definida. Pómulos angulosos.
Pero fueron sus grandes manos las que me cautivaron. Su ruda manera de cogerme por la espalda. Con la derecha, mano extendida rozándome hasta la cintura. Y la otra, la izquierda, prieta, encogida, arropando la mía.
Sonó un tango. Imposible recordar cual era ante tal turbación. Sólo sé que nuestros cuerpos se adueñaron de los compases y los pies, los suyos y los míos, marcaron figuras en vuelo en las baldosas de la habitación.
Me miré en el herrumbrado espejo del armario de mamá. Los zapatos los había cogido de su zapatero. Estaba guapa con aquel vestido. Tal vez, él lo había advertido.
No recuerdo el final del baile. No sé en que momento dejó de sonar la música. Pero si noté el instante en que desapareció la sensación de sus manos apretando mi cuerpo. Fue justo cuando los notas del tango me elevaban hasta el paraíso.
Sabía que mamá había puesto en la entrada del jardín un portón de hierro forjado para evitar presencias extrañas, que sus lámparas y toda su vajilla estaban adornadas de plata para alejar apariciones desafortunadas. ¡Eso creía ella!.
Siempre buscaba entre sus plantas un trébol de cuatro hojas, que luego guardaba entre las páginas de algún libro, como amuleto. Era tremendamente supersticiosa.
Alcé la vista creyendo que él volvería a aparecer por algún rincón, sonriente, invitándome otra vez a bailar. Pero sólo alcancé a ver una imagen de San Patricio, arriba del armario.
¿ Entonces... cómo había podido entrar?.
No obstante, aseguro que bailamos un tango.

16 comentarios:

Luzdeana dijo...

Queridísima Beatriz:
Es muy lindo saber que algo que imaginé desde aquí incentivó tu creatividad. Aunque... más que una fabulación, para mí que tu relato es un recuerdo. A mí no me engañás.
No dejes de prestar atención cada vez que suene un tango. Estoy segura de que él va a volver.
Un beso, amiga y compañera de desvaríos :).

Beatriz dijo...
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Beatriz dijo...
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Rosa Cáceres dijo...

Es una narración breve excelente. Tiene un aire misterioso, onírico, que me ha gustado muchísimo. El comienzo es muy acertado, el ritmo perfectamente medido (como el del tango en sueños que describes) y el final está muy conseguido. Enhorabuena.

J.Carlos dijo...

Mágico de verdad, ¿fué real?, o la imaginación nos proporcionó el compañero de balie y sonó el tango para acercarnos lo más posible.
Como bien dices, un relato después de escribirlo, tiene tantas interpretaciones como lectores.
Gracias a tu imaginación, podemos disparar la nuestra.
Un abrazo

Beatriz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Beatriz dijo...

Querida Rosa Cáseres.
Que orgullosa me siento que una persona con ésa formación literaria llegue hasta éste mi lugar. Yo suelo presentarme a mis amigos como hilvanadora de palabras. Y es que así uniendo con mucho respeto letras, sílabas, termino construyendo historias con la humilde pretensión de emocionar. A veces lo consigo. Otras me quedo en el intento.
Gracias, muchas gracias por tus palabras
te sigo en tus rincones.

Beatriz dijo...

Juan Carlos,
Me siento satisfecha de haber compartido este mágico tango con mis amigos. Tú ya formas parte de esta familia que alimentamos nuestra sensibilidad con la magia de la palabra.
Gracias por compartir mis emociones.
Un sincero abrazo-

Beatriz dijo...

Querida Luzdeana,
Al igual que lo hice yo con tu relato ahora eres dueña tú del mío. Y tus interpretaciones seguiran siendo enlaces de sensibilidades, y de las que sólo tenemos una referencia, la admiración por la palabra.La necesidad de contar cosas ayudados por esa maravillosas palabras que se van hilvanado para formar historias. Y que una vez escrito tiene otro dueño, el lector y su imaginación.

un beso desde la complicidad

Poli dijo...

permiso...
felicitaciones! hermoso baile vi reflejado en el espejo del viejo armario, mientras yo descansaba en la vieja cama de bronce.
perdón, pero mientras te leía, te vi bailar, mirarte en el espejo y dirigir mi vista hacia él y verme en tu habitación.
Hermoso!
Un saludo, y perdón por la intromisión.

Beatriz dijo...

Poli
Tenemos la suerte de compartir casas en donde las puerta están siempre abiertas para dar y recibir emociones. Aquí siempre habrá lugar para gente como tú,con sensibilidad. Me alegra tu comentario. Es un placer tu visita.
He visitado tu blog , me he sentido muy cerca de ti por experiencias parecidas.
Un beso

Ricardo Guadalupe dijo...

Parece que ha habido un tango literario que habéis bailado Diana y tú, y cuyo resultado ha sido la música de vuestros fantásticos relatos.

Y te creo cuando aseguras que bailaste el tango del relato. Debe ser que yo también soy algo supersticioso, es decir, yo también creo por encima de la razón.

Un beso

Beatriz dijo...

Efectivamente este mágico tango que baila la protagonista (que no yo, al menos no me lo había planteado) surgió a raíz de un juego de interpretación de un relato de Luzdeana. Siempre hay algún "duende" que nos está rondando. ¿Real o imaginario?.
Qué más da,la cuestión es saber aprovechar esa fantasía, o "esa realidad" y ser felíz el tiempo que marquen las notas en el pentagrama de la vida.
Un gran abrazo.

Beatriz dijo...

RICARDO,
El comentario anterior es la respuesta al tuyo, pero cometí el error de no poner tu nombre.
Perdona pero estamos con casi 38grados, es inaguantable, y las neuronas se resienten.
Hasta pronto y gracias

Martín Bolívar dijo...

La vida es un tango y hay que saberla bailar. Me ha gustado el texto.

Beatriz dijo...

Martin Bolivar
gracias por acercarte hasta mis rincones. Es un gusto ir encadenando emociones. Seguiremos bailando simpre con cuidado de no dar pasos en falso, de evitar errores al igual que en la vida.
Un saludo y bienvenido.