"Con la palabra se ve lo no visto, o incluso lo no visible"-
EMILIO LLEDÓ. El silencio de la escitura

miércoles, 2 de junio de 2010

CRUCES



juraría que es él  creo no equivocarme   aunque han pasado tantos años que hay rasgos que me desorientan  pero lo admito  el tiempo es implacable no tenía barba  su cabello  tampoco  era blanco no obstante me sentaré a su lado tal vez me reconozca pero que tonta soy si yo tampoco tengo aquella cabellera negra y con este color de tinte cómo se me ocurre pensar que  él llegaría a reconocerme  pero insisto y  de cualquier manera ocuparé el asiento vacío que está a su lado pasan ya cinco minutos y yo casi pegada a su cuerpo y él que me mira o a mí me lo parece pero ningún gesto me hace pensar que me recuerda y si le pregunto si este autobús me deja cerca del museo Picasso acaso en su contestación yo reconozca su voz o él la mía pero sería en vano su voz ya era distinta cuando en aquella llamada imprevista de hace unos años me contaba que se había casado y que era muy feliz ahora lo siento toser pero no tengo ningún recuerdo de cómo era su tos pero vaya ocurrencia la mía si nunca me interesó como tosía eramos muy jóvenes y por entonces eran sus ojo, sus labios, sus manos en mi cuerpo y las mías rozando su piel lo que no hacía creer que aquello sería para toda la vida vaya ahora me mira juraría que algo de mí le resulta familiar pero sigue callado creo que él también piensa que se ha equivocado  que angustia  mi parada está muy próxima sería insólito habernos encontrado y que éstas incertidumbres nos privaran aunque mas no fuera de un hola que alegría encontrarte alguna vez tenía que suceder nos lo habíamos dicho tantas veces sí habíamos dicho que nunca nos olvidaríamos y que si alguna vez volvíamos a encontrarnos y pasare el tiempo que hubiese pasado nos abrazaríamos como lo hacíamos entonces y a lo mejor hasta nos regalábamos un momento inolvidable y bueno entonces por qué me lo pienso tanto y de una vez me atrevo y me presento hola me llamo ana tu cara me resulta familiar que no que tampoco que eso a él no le gustaba odiaba los formulismo aunque si efectivamente es él acaso se moleste por que no lo he reconocido y ahora en lugar de atreverse a decirme algo va y saca un libro de su portafolios esto me viene de maravillas porque ahora ya no tendré duda reconocería entre cientos cuales eran sus lecturas preferidas y le vuelvo a mirar con curiosidad que caray quiero saber que lee  pero vuelve a mirarme juraría que está esperando asegurarse de que no es un espejismo que me ha encontrado que soy yo la que tanto le quiso y que a ha llegado el momento y me tomará otra vez de la mano y me dirá eres tú  te he reconocido  y al abrazarme sabré que siempre hubo  esperado este momento  pero nada de eso sucede quizás porque sigue siendo tan tímido como entonces y me vuelve a desorientar tampoco es un libro lo que va a leer sólo  son unos folios impresos aunque ahora que lo pienso a él le gustaba muchísimo escribir no lo hacía mal acaso se haya decidido al fin y sean éstos los borradores de la novela que siempre quería publicar lee con entusiasmo me mira ahora con insistencia seguro que no se anima a decirme hola soy juan claro que también era un indeciso  estará pensando y si me confundo aunque noto que tiene ganas como de abrazarme vamos a mí me lo parece me faltan dos paradas y nuestro destino depende de una pregunta él se pone de pie se dirige a la puerta para descender lo hará antes que yo ahora no hay dudas él siempre quería ser el primero en todo el viaje se termina gira la cabeza me mira pero que tonto ha sido no se ha animado a preguntarme eres ana  y yo me quedo  enmudecida y  desde la ventanilla le veo alejarse se detiene y enciende un cigarrillo como lo hacía hace veinte años cada vez que nos despedíamos   y  aún se acuerda que a mí no me gustaba que fumara.

18 comentarios:

Antonio Tello dijo...

Beatriz, muchos utilizan ciertos recursos estilisticos o formales por esnobismo. Pienso ahora en esa manía actual de escribir fragmentaria al «modo bloguero» o «zapinera» de la llamada «generación nocilla». Pero tu texto sin puntuación ejemplifica el mejor sentido de correspondencia entre el contenido y la forma. Sabes que te lo digo por experiencia. Felicidades.

Luzdeana dijo...

Beatriz... me has tenído sin respiro hasta el final, mujer. Yo hice toda la fuerza que pude porque ella se atreviera a hablarle, te juro... si uno de los dos tenía que romper el silencio confiaba en que sería ella la que se atreviera a dar el paso.
Qué pena... yo creo que debió intentarlo. En fin, que me has metido dentro de tu historia al punto de que no soy Diana sino ana, así, con minúscula, la verdadera protagonista de tu texto tan envolvente.
Felicitaciones, amiga!
Un beso grande.

DanteBertini dijo...

comparto la opinión de tu compañero Tello: no hay aliento, no hay puntuación. Un acorde ajustado. Besos

Raúl dijo...

Muchísimas gracias por tu visita y por tus palabras de eligio, Beatriz.
Un abrazo.

Beatriz dijo...

Gracias Antonio, tu comentario tiene un valor especial para mí.De tus palabras aprendo. Lo sabes
Un beso

Beatriz dijo...

Querida amiga,
Esa mmanera especial y cariñosa de iluminar mis textos con la Luz de tus comentarios me motivan a no tirar la toalla.
Yo mientras lo escribía hacía lo imposible para que llegaran a decirse algo. Soy romántica y me gustan los finales felices, pero los personajes se escaparon de mí y el final lo decidieron ellos.
Gracias por tu visita

Beatriz dijo...

Dante de tí tambien aprendo.
Gracias por tus palabras-
Un abrazo-

Beatriz dijo...

Raul, es un placer verte en mi casa. Serás siempre bienvenido cuando desees acercarte.
Un abrazo y mi agradecimiento.

jordim dijo...

escribes muy bien, sigue en ello.

cariadna dijo...

Pienso tal cual que unos comentarios que leí... estuve sin aliento un buen rato leyéndote... fuera de todo, me encantó el modo en que narraste todo, esa sensación de no saber que pasa, y de que son solo espejismos

Beatriz dijo...

Jordim, eres bienvenido a mi rincón que siempre acoge a quien se estremece con la vida... y sus complejidades.
un saludo.

Beatriz dijo...

Cariadna,
No era mi intención dejarte sin aliento, pero si mi relato te ha entretenido me doy por satisfecha.
Gracias por acercarte.

Ricardo Guadalupe dijo...

Qué bueno, Beatriz. Ese flujo de conciencia a través del que es tan fácil identificarse con ana, incluso con él. Y ese final, tremendo final, y doloroso, en el que no hay hipocresías ni imposturas, simplemente la constatación de que el alejamiento entre ambos durante tanto tiempo no era circunstancial sino voluntario. De pelos de punta.
Un abrazo

Beatriz dijo...

¡De cuántas cosas se apodera el tiempo! No sólo consigue hacernos irreconocibles ante quienes hemos amado, sino que además nos condiciona para descubrirnos diferentes. Y de aquello que fue en nuestra mente queda una imagen estancada en el pasado.
Un abrazo y me alegra volver a encontrarte por mi lugar.

Raquel Barbieri dijo...

Beatriz querida,

Me gustó el desafío de leer sin signos de puntuación... si de todas maneras, los llevamos dentro como compases musicales, como ritmos naturales y así, cada quien podrá leer tu texto a su modo.
Está para hacer un cortometraje y que todo lo que escribiste sean los pensamientos en voz alta de ambos. Ya tengo la puesta en escena en mente.

Besos :)

Beatriz dijo...

Raquel, tienes mucha razón en cuanto a lo que dices del ritmo personal en el proceso de la lectura, como también lo es la interpretación del texto. Lo mío ha sido una forma de experimentar con la escritura, un desafío a mi misma. Soy atrevida y exigente en mis propósitos. También muy crítica. De los errores se aprende, pero no se reniega.

Nunca nos equivocarempos si no hemos hecho aquello que quisimos hacer y no nos atrevimos.
Como Ana y Juan en el encuentro ...¿o desencuentro?.
Me gusta tu idea del "corto" .
Yo tambien lo imagino.
Un beso-
P/D: he querido entrar a tu blog y no puedo -¡no nos dejes sin tus mariposas, sin tus flores, sin tí!
Quiero creer que es un problema de la técnica.

Francisco Ortiz dijo...

Hay mucho talento aquí. Te lo dice con admiración alguien que ha practicado también esta técnica, que leyó a Cortázar con devoción, a Joyce. Mucho talento.

Beatriz dijo...

No tengo palabras para expresarte lo que me has transmitido con tu comentario.
Además de admirarte como escritor he descubierto que eres un excelente y exigente lector.
Sé de tu rigor y de tu disciplina para evaluar un texto.
Desde mi humildad y por el respeto que me merecen los maestros, mi agradecimiento.
Un abrazo Francisco